martes, 4 de febrero de 2014

In and out



O la balada de Tipo Estereotipo y Tom Seleck sin bigote.

[¡Guarning!: Spolieros a tutiplén]

Ah, esa franja de tierra baldía que se extiende entre los Apalaches y las Rocosas llamada ‘Murica. Todo es apacible: Los hombres se cortan el pelo en la barbería –enfrente de la General Store y junto a la Specific Store–, las mujeres le dan al bourbon en el club de lectura, la segregación racial sigue vigente en el instituto –nunca se eliminó, dada la ausencia de negros... Pero, ¡Qué fuerte, Antonia! Va y un famosete nacido en el pueblo dice que el profesor de literatura es gay.

Y a partir de aquí se empiezan a desarrollar una serie de esterotipos sobre Tipo, el héroe homosexual del medio oeste:
– Que le gusta Barbara Streisand. Vamos, sí, tiene películas buenas, canta bien... pero ¿Realmente a un homosexual tiene que gustarle Barbara Streisand? ¿Acaso es un guiño a esa probóscide prácticamente peneana que a la Streisand le nace entre las cejas?
– Que le gusta la literatura. En efecto, un hombre de bien no lee. Nunca. Salvo el Marca o diario deportivo y sólo para saber qué pollas le pasa a Cristiano Ronaldo, que no marca (otra cosa que no sea paquete en anuncios de gayumbos deluxe).
– Que es amanerado. Uf, si supiesen la de hombres amanerados que follan muy a gusto con su mujer o novia. No, tener asa, la mano vaída, no colocarse el paquete bien –curioso, paquete repite en esta entrada–... nada de eso significa ser gay.
– Que Tom Seleck le da un besangarramacaco sin hacerle cosquillas con el bigote. Pues, hombre, yo de él sólo me gusta el Ferrari que lucía en Magnum.
– Que cuando suena I will survive baila como una loca. ¿Y quien no, cuando va por su enésima copa?

Pero, a pesar de los apesares. Salvando los estereotipos, uno se ríe. Sea gay, lesbiano, libanés o incluso Debie Reynolds.

Por cierto, ¿Qué hubiese pasado si Ryan Reynolds hubiese sido el protagonista?