miércoles, 16 de octubre de 2013

El Pisito (II): Apuntes para un remake



 [Achtung! –¡Jesús!– propuesta de remake, intenten ver lo que veo, o más allá]

Imaginen a Carmen Maura o Elvira Lindo, en bata de boatiné, dándole comida a su perrito faldero. El plano va abriéndose, sale por la ventana, vemos un bloque de pisos de ciudad dormitorio, un barrio dormitorio, fundido a negro… Y, o Fernando Tejero o Javier Cámara, abre los ojos de un sobresalto, en su cama. Es todavía pronto (no hay luz de día). A su lado, Malena Alterio se ata el último botón de un uniforme de dependienta de super. Besito a su cari y un me voy corriendo, que si no pierdo el enlace de bus.

[Avanza un poco la historia]. Carmen o Elvira, está comprando en el super, y de palique con la dependienta, Malena, le cuenta que su hija no la visita casi nunca, que sólo se acuerda de ella cuando no le llega para la hipoteca… y que si no se atreve a cambiar una bombilla. Malena le propone mandarle a su cari, que está de ETT, pero no siempre le llaman. Por el fondo: ¡Oigan!, que aquí no se viene a darle a la sinhueso. Carmen/Elvira: Calle, hombre, que no le viene de cinco minutos! Y a la cajera: Ay, Maly, eres un amor. Que se pase cuando quiera y se llevará propina.

[Avanza más la historia] El cari y Carmen/Elvira se han conocido. Él le hace de chico para todo, que si colgar un cuadro de punto de cruz, que si pasear el perro... Y Maly, cuando libra se pasa a limpiar por su casa. Carmen/Elvira, un día, muy seria, los sienta a los dos a su mesa, con una botella de chinchón. Les propone un trato. Desde que enviudó [plano emotivo de una foto de López-Vázquez, limpiada con mimo por la manga de Carmen/Elvira], no ha tocado su testamento [Con un pensión de viudedad no me puedo pagar un notario], en el que dice que su heredero es su marido (sin nombre) y después su hija. [Copazo de chinchón y textual]: Pues no me sale del chirri que esa desgraciada, fruto podrido de mis carnes, se quede lo que todavía no le he dado. Y les ofrece casarse con el cari, para que una vez muerta herede. Y no puede tardar mucho: No me he vacunado de la gripe, estoy que peto de colesterol, tengo más azúcar en la sangre que…[inserte algo gracioso]. Lo hace por ellos.

[Continuo a la escena anterior] Largo viaje en bus, con sus transbordos de vuelta al piso compartido, silencio y ruido ambiental. Al llegar a la habitación, él: No estarás pensando… en serio… ella: Agarrarse a un clavo ardiendo. No tenemos nada. Y se me va a pasar el arroz. Etc… se podría hacer más emotivo y tal.

[Avanza más la historia] Carmen/Elvira no es tan mayor como para haber perdido la líbido, así que se podría poner algunas escenas graciosas con el tema.

[Final y epílogo] Funeral de la anciana. La hija, que se huele lo que hay, le pone ojitos (y más que eso) al cari. Podría ser un final abierto, un final feliz (el plan concluye bien, con emotiva limpieza de dos fotos enmarcadas), una pelea de gatas… Eso ya lo decidirá el director.

martes, 15 de octubre de 2013

El pisito (I)



O, Lady Macbeth Inmobiliaria

[¡Guarning! Espoileros a tutiplén]

¿Qué necesita una pareja para casarse? ¿Quererse? ¿Idear un futuro en común? No, y rotundamente no. Lo que necesitan es un pisito: céntrico/bien comunicado, dos a cuatro habitaciones, uno o dos baños, cocina, terraza, calefacción central… Antes que me contacten para pedir precio decir que esta película es de los años 1950. Y las necesidades, bueno, tampoco son tan distintas las de entonces.

La cuestión central del film es una mujer alteradísima por el tic-tac de su reloj biológico. Ha de criar, antes que se le pase el arroz, pero no puede. En su lista: Novio: Ok, piso: blanco, boda: blanco, hijo: blanco… Así que hay que tener piso, antes de casarse, y su novio (interpretado por un joven López-Vázquez) no tiene suficiente. ¡Si el muy mendrugo todavía vive realquilado en casa de una anciana! [Oiga, señorita, ¿y llevárselo a su casa?] No hombre, no. ¿Con mi hermana, la coneja? Que va a hijo por año y empezamos a estar hacinados, con ella, su marido, los críos, la doméstica gallega…

¡Ah! ¡Idea! ¿Y si casamos al joven con su anciana casera? Ella siempre ha sido solterona, no tiene a nadie, salvo ese gato que me da grima sólo pensarlo. Hay que comerle el coco, por su bien, desde luego, para salvaguardar su patrimonio –heredado de sus amorosos padres. Pues no se hable más, tú, mendrugo, te casas con la vieja; ella palma este invierno y heredas piso, cartilla, realquilados –ya nos ocuparemos de ese amigote tuyo, dentista de feria– y… gato.

Macbeth, Macbeth, tú deberías ser amo de tu castillo… Y como hay mañana –y mañana– que lo serás, y yo tu reina, y lo que venga tu infante.

lunes, 14 de octubre de 2013

Hoy como ayer



O, como el hoy de ayer es ayer y el ayer de ayer es anteayer... No se si me explico.

[¡Guarning! Not mater los espoileros ‘cos is cine derribo]

Hoy, como ayer –ahora que los yeyés son yayós– revisar el pasado es un duro ejercicio, que podría llegar a tonificar los músculos post-menopáusicos de Concha Velasco. Hoy que Ozores sólo es hija y sobrina, no hermanos como entonces. Ay, asomarse a esos días sesenteros, del NODO, del plan de desarrollo, de los melenudos incomprendidos… y ver como entonces se veía su hoy y su reinterpretación de su ayer. Ay, el star-system bocatacalamares…

Desde el punto biológico, los de hoy somos lo que vivieron nuestros abuelos –en cierto modo el ayer de ayer– más que lo que vivieron nuestros padres –el hoy de ayer. Así que uno puede resultar igual de estremecido que sus abuelos al pasar de circular en burro a los horripilantes 50km/h de un correo BCN-MAD con parada en Tardienta cuando uno vuela al mismo villorio a 200km/h. Del mismo modo nos tomarán el pelo con un bólido –o el Ford A o el Renault Megan III– o la opinión, siempre positiva, de los antaño suecos hoy rusos que nos turistean.

Cosa extraña, en el hoy de ayer un lampista es un potentado. Hoy, no sé, pero lo que va uno viendo de ofertas laborales es que se buscan muchos CFGS (Ciclo Formativo Grado Superior) por sector –imagino que la lampistería es CF. Y es que, quien más que menos melenudo de hoy de ayer se lo curró para ir a la universidad; y si no pudo quiso vivir su sueño en sus hijos. Total, en el hoy de hoy das una patada y te salen docena de farmacéuticos, químicos, ingenieros, biólogos, telecos… que se mueren de hambre comiéndose sus mocos o sirviendo tapas a los rusky.

Cosa más extraña, como lo ya visto del calentamiento global: la lencería ha menguado, desde el anteayer pasando por el ayer llegando al hoy. Y no sólo la lencería, también la ropa de baño. Teniendo en cuenta que en anteayer no sabían ni lo que era el ozono y que al cáncer le llamaban el mal feo; que las yeyés lagartonas playeras de ayer tienen hoy la piel como el cuero viejo de un sofá tirado en un punto verde… ¿Por qué no hoy nos olvidamos de Cocó Chanel y nos volvemos al color natural de cada piel?

Pero, la vida seguirá. Nuestro hoy será algún día un ayer. La onda actual (y el hipsterismo actual) será diferente mañana, caeremos de la mainstream (o el afluente aumentará de flujo) y la nueva onda nos aterrorizará lo mismo que a Abe J. Simpson le aterrorizó la de Homer J. Simpson, a falta de que el eterno niño Bart J. Simpson se defina por alguna de las ondas del cuarto de siglo que ha vivido.

sábado, 12 de octubre de 2013

Eva



O, IAH/Inteligencia Artificial Hacendado

O [Bis], ¡Cuánto daño ha hecho Robin Williams a la interpretación de un androide!

[¡Guarning!: Spoileros a tutiplén]

Cuando te vas por la puerta falsa de un trabajo de investigación de la universidad puedes volver tras algunos años de exilio. Por lo visto son diez. Ah, sí, que tienes que ser un p*** genio, guapo como Daniel Brühl, con modales de rebelde sin causa, tener una casa con laboratorio heredada de tu padre y… tener un gatobot. [Por cierto, han mejorado mucho los gatobots. Recuerdo haber visto uno no cinematográfico, así con pelusa de angora, que lo único que hace es estarse echado y de vez en cuando maullar… Bueno, lo que se dice un gato de verdad, pero sin sensor de temperatura ni leishmaniosis en las uñas].

El caso es que el héroe vuelve. Y le encargan hacer un niñobot. ¿Y quién quiere un niñobot? Pues madres obsesivas, vaya usted a saber, que eso ya lo explican en IA/Inteligencia Artificial. La Universidad de Robótica de Lugarfríoquetecagas le ha contratado para trabajar, no para preguntar. Y el héroe empieza a buscar modelos, hasta encontrar una niña que le llama la atención [Escenita de hombre con gabardina y caramelos en el parque, la niña le pone el mote de pervertido, etc…] Pues haremos una niñabot, que los niños son muy cafres y las niñas más dulces, no fuera cosa que de jugar a la vaca se nos estropearan los niñobots y tengamos que repararlos en garantía, ¡que eso sale por una pasta!

El caso es que el héroe también se dejó un rollete amoroso con la que ahora es la mujer de su hermano. Lío de triángulos, a la pitagórica clásica, ya se imaginan. Pero, es que hay más geometría: hay el baricentro del triángulo, que es la niña modelo. [¡Vamos, hombre! ¡Qué previsible! La modelo es oficialmente la sobrina del héroe y con un poco de suerte será su hija biológica. Ah ¿Que no? ¿Que hay más?, vale espero].

Nos dejamos algo. El segundo subtítulo de la entrada: Lluis Homar parodiando a Robin Williams haciendo de Andrew, el hombre bicentenario. Max, un androide doméstico, más antropomórfico que C3PO y que en un santiamén ordena una casa deshabitada durante años y sirve la cena [A ver si aprendemos, Roomba]. Y además puede ser muy emotivo, y darte un abrazo si estás chof [¡Aparta esas sucias escobillas de mí, Roombeiro!, primero la cena].

El final y la sorpresa no quedará aquí escrita. A cambio una divagación: Estos robots parecen no cumplir las leyes de Asimov de la robótica. Vale que sean modelos experimentales, pero… oiga, esto es como un cortafuegos en el ordenador o la partición de sistema de los Windows modernos. Un androide no debe ni siquiera plantearse atacar a un humano. Eso sí, por lo visto los androides de Hacendado Robotics GmbH. tienen una clave de seguridad, digna de Alejandro Amenabar: “¿Qué ves cuando cierras los ojos?” Pues yo leves chiribitas en un fondo marrón oscuro casi pardo.

Un último apunte. Me pregunto cómo es la versión en otro idioma –pues yo la vi en catalán– y me extrañó que el héroe es bilingüe: habla en castellano con su hermano y su ex-churri, pero con los demás (sobrina, jefa, androide doméstico…) en catalán.

sábado, 15 de junio de 2013

I.A. / Inteligencia Artificial



O el cuento de Pinocho versión 2.0

[¡Guarning!: Spolieros a tutiplén]

El futuro es raro –lo dicen todas las películas de ciencia-ficción futurista que haya visto– y en este futuro particular hay robots. Y todo lo que ello conlleva: Fabricantes que lanzan modelos cada vez más nuevos y cada vez más perfectos –si imitar lo humano es perfecto por la imperfección intrínseca de lo humano–, robofobia –alcanzando casos gravísimos– e incluso, robosexualidad.

El protagonista, un niño robot –sí, otra peli del niño que veía muertos y que años después zampaba bollos y todo lo que tuviese a su alcance– que es programado para ser hijo suplente, con un amor incondicional a su madre. Esta especie de pinocho de acero y silicio pronto empieza a elucubrar que quiere ser un niño de verdad.

Ay, el pobre robohijo se las podría haber visto muy felices, pero el hijo enfermo de sus padres adoptivos vuelve de un coma –¿alguien subcontrató un guionista de serial?– y como niño que es empieza a hacer el cabroncete con su hermano mecánico. Hasta que la situación se hace insostenible y sus padres hacen lo más humano: abandonarlo como un perro.

El pobre roboniño encuentra la compañía de un robogigoló –al que podríamos llamar cariñosamente el putito grillo del cuento. En efecto, quedan muchos años hasta entonces, pues a fecha de hoy los robochaperos y las robopinguis son bastante limitados, por lo que me han contado. Me deja con la duda de… ¿Los futuros robots de uso sexual tienen que ir recargando de fluidos o no los emiten?

Para no alargar la explicación, robohijo y putito grillo viven un montón de aventuras, incluida una visita a la ciudad del vicio del futuro, para acabar en una Nueva York totalmente inundada por el deshielo ártico… Y sí, robohijo encuentra a su hada –subacuática y de yeso– en la Isla del Conejo (Coney Island para los puristas), pero el hada no responde. Pasan los siglos y no se sabe exactamente si aliens, robots o humanos hiperevolucionados le encuentran y le clonan a su madre. ¿Viven felices y comen perdices o para entonces las galliformes de fin de cuento ya se hallan extintas o evolucionadas a un nivel elevado de conciencia? ¿Serán las descendientes de las perdices los seres del futuro que ayudan a robohijo?