sábado, 8 de junio de 2013

American Beauty



O cómo cuando haces lo que te sale del níspero hay una fuerza cabrona que te acaba jo... jorobando.

[¡Guaring!: Spolieros a tutiplén]

Es la historia de superación personal de un hombre acabado, estancado en la rutina. Es también la historia de aceptación sexual de una adicta al éxito y al capitalismo. Y la historia del nacimiento de un amor más bello que la belleza de una bolsa de plástico bailando atrapada en una ráfaga de viendo. Y una apertura de armario con golpe sorpresa. Una historia, en definitiva, entre lo políticamente correcto y lo humanamente realizable.

Me gusta, especialmente, el protagonista. Un hombre atrapado que intenta escapar (y que fugazmente lo consigue). Y su pareja, una mujer ambiciosa (pecadora de avaricia y/o soberbia y/o egoísmo y todos los pecados capitalistas petit-bourgeois) que le recrimina una actitud pueril, el consumo de drogas blandas ilegales –y también le recriminaría sus deseos sexuales con una menor/calienta-pero-no-cocina si los conociera.

Destacaría el nacimiento de la historia entre los jóvenes. Él, recién llegado al vecindario, voyeur –le doy 8,5boyers en la escala Boyer del voyeurismo– y raro, raro –diría raro de cojones, pero sólo se le ven los glúteos. Ella una adolescente entre tantas –su padre, en monólogo, dice “…me gustaría decirle que [eso raro que] siente se le pasará, pero no quiero mentirle”– llamada a ser una futura mediocre como su padre, su madre y sus vecinos por el bien de todos.

Me deja un sabor agridulce de boca la salida del armario del nuevo vecino marine en la reserva. ¿O es que será menos aguerrido, menos hombre, por el hecho de que le gusten los nabos en lugar de las almejas? Y, por el yerro en su primer objetivo. Y por su reacción al verse rechazado.

Frase: Muchísimas. Me quedaría con la que ya he dicho y otra. La mater familias riñe a su hija, la trata de mimada y le suelta: “Cuando yo tenía tu edad no vivía en una casa como esta, ¡vivíamos en un dúplex!” ¿Qué mínima diferencia en la opulencia puede haber en tener la caseta i l’hortet que en tener un doble piso? ¿Acaso los que vivimos con menos somos los lumpen a ojos de esta antiheroina del sueño capitalista?

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