O, IAH/Inteligencia
Artificial Hacendado
O [Bis], ¡Cuánto
daño ha hecho Robin Williams a la interpretación de un androide!
[¡Guarning!: Spoileros a tutiplén]
Cuando te vas por
la puerta falsa de un trabajo de investigación de la universidad puedes volver
tras algunos años de exilio. Por lo visto son diez. Ah, sí, que tienes que ser
un p*** genio, guapo como Daniel Brühl, con modales de rebelde sin causa, tener
una casa con laboratorio heredada de tu padre y… tener un gatobot. [Por cierto,
han mejorado mucho los gatobots. Recuerdo haber visto uno no cinematográfico,
así con pelusa de angora, que lo único que hace es estarse echado y de vez en
cuando maullar… Bueno, lo que se dice un gato de verdad, pero sin sensor de
temperatura ni leishmaniosis en las uñas].
El caso es que el
héroe vuelve. Y le encargan hacer un niñobot. ¿Y quién quiere un niñobot? Pues
madres obsesivas, vaya usted a saber, que eso ya lo explican en IA/Inteligencia
Artificial. La Universidad de Robótica de Lugarfríoquetecagas le ha contratado
para trabajar, no para preguntar. Y el héroe empieza a buscar modelos, hasta
encontrar una niña que le llama la atención [Escenita de hombre con gabardina y
caramelos en el parque, la niña le pone el mote de pervertido, etc…] Pues
haremos una niñabot, que los niños son muy cafres y las niñas más dulces, no
fuera cosa que de jugar a la vaca se nos estropearan los niñobots y tengamos
que repararlos en garantía, ¡que eso sale por una pasta!
El caso es que el
héroe también se dejó un rollete amoroso con la que ahora es la mujer de su
hermano. Lío de triángulos, a la pitagórica clásica, ya se imaginan. Pero, es
que hay más geometría: hay el baricentro del triángulo, que es la niña modelo. [¡Vamos,
hombre! ¡Qué previsible! La modelo es oficialmente la sobrina del héroe y con un
poco de suerte será su hija biológica. Ah ¿Que no? ¿Que hay más?, vale espero].
Nos dejamos algo.
El segundo subtítulo de la entrada: Lluis Homar parodiando a Robin Williams
haciendo de Andrew, el hombre bicentenario. Max, un androide doméstico, más antropomórfico
que C3PO y que en un santiamén ordena una casa deshabitada durante años y sirve
la cena [A ver si aprendemos, Roomba]. Y además puede ser muy emotivo, y darte
un abrazo si estás chof [¡Aparta esas
sucias escobillas de mí, Roombeiro!, primero la cena].
El final y la
sorpresa no quedará aquí escrita. A cambio una divagación: Estos robots parecen
no cumplir las leyes de Asimov de la robótica. Vale que sean modelos
experimentales, pero… oiga, esto es como un cortafuegos en el ordenador o la
partición de sistema de los Windows modernos. Un androide no debe ni siquiera
plantearse atacar a un humano. Eso sí, por lo visto los androides de Hacendado
Robotics GmbH. tienen una clave de seguridad, digna de Alejandro Amenabar: “¿Qué ves cuando cierras los ojos?” Pues
yo leves chiribitas en un fondo marrón oscuro casi pardo.
Un último apunte.
Me pregunto cómo es la versión en otro idioma –pues yo la vi en catalán– y me
extrañó que el héroe es bilingüe: habla en castellano con su hermano y su ex-churri,
pero con los demás (sobrina, jefa, androide doméstico…) en catalán.
No hay comentarios:
Publicar un comentario