jueves, 21 de abril de 2016

Movie 43

Ó gravilla de estrellas

[Güarning!! Espoileros a tutiplén]

Subtitulo así, gravilla de estrellas, por el gran elenco presente en esta película –grandes estrellas del hoy: la gorda culona de Titanic, Lobezno inmoral, el hermano no muy drogao de los Culkin, Richard Gere, Stifler,…– y el humor de grano grueso. Es, también, una película por capítulos conducida por un hilo común.

El MacGuffin del hilo principal es una supuesta película de título Movie 43, y su búsqueda por parte de unos mastuerzos. De hecho, el mastuerzo mayor quiere hacer una mala pasada a su hermano –meterle virus en su portátil, virus de los buenos, de los de página porno de maduritas haciendo guarradas– y se inventan la supuesta película secreto de estado. La búsqueda comienza en el lado tenebroso de internet.

El 43º archivo de una página de videos raros da inicio. Una cita a ciegas de una mujer bastante rebutida con un caballero envuelto en una bufanda de auténtica pashmina –bueno, es Lobezno. Llegan al restaurante y se quitan los abrigos y: ¡Sorpresa! Al caballero le cuelgan un par de huevos del cuello –ahí donde el común de los mortales tiene la papada conforme envejece– y nadie parece darle más importancia. Bromas de grano grueso tipo de caer un pelo –no un pelo liso de la cabeza, un pelo rizado– en el consomé o que haga frío –y se note cierta contracción.

Este es el nivel. A partir de ahí otros segmentos más.

Unos padres que enseñan a su hijo en casa –incluso le hacen de matones, le echan de casa para hacer la típica fiesta americana y lo putean en general.

Una joven pareja está a punto de “proponerse” –matrimonio cree él, que le haga popó encima pide ella– y todo gira alrededor del truño perfecto –tacos con frijoles y laxante– y el desperdicio de dicho truño explosivo contra el parabrisas de un coche –¡Mierda!

Un cajero de supermercado –menudos especímenes todos, muy al gusto feliniano– va anunciando las ofertas hasta que se encuentra con su ex y ahí, con micro abierto, le declara –más bien desgrana– su amor disfuncional. Mención honorífica para Kieran Culkin, el hermano del de Sólo en casa, con su aspecto tan inspirado como el de su hermano.

Un nuevo producto de la manzanita, el I-chica –I-Babe– que es un reproductor de mp3 en forma de moza desnuda. Luego sabemos que el aparato tiene un ventilador muy potente justo en el fistro de abajo, con el peligro de amputación de dedos y hánders de sus clientes. Richar Gere, haciendo de Steve Jobs, intenta dar con la solución al problema con su consejo –no es otra que advertir que ahí no se toca, con alambre de espinos en anuncios incluso.

Citas express entre superhéroes. Robin quiere ligar pero Batman está por ahí molestando –después dicen de estos dos– porque tiene el soplo que va a haber un atentado.

Un chico y una chica están en casa –podría haber bacalao– pero ella se siente mal, se levanta dejando un manchurrón rojo en su asiento. Mermelada piensa él. Ella quiere irse a su casa, va manchando las paredes. Llega el hermano mayor y se pone a improvisar soluciones, a cuál más desquiciada.

Dos anuncios complementan la película: No abuséis de las máquinas, tienen niños dentro y el nuevo Tampax sin fugas –para nadar tranquila entre tiburones.

Un “bro” tiene un regalo de cumpleaños para su amigo Stifler: Un enano irlandés. El gnomo –o duende, no sé mitología celta– está cabreado. Aparentemente lo intercambian por una olla de oro que en realidad esconde al hermano del enano irlandés. Lucha, tiros y al final los dos irlandeses muertos. Ah, había otro regalo: Un hada –que la chupa a cambio de monedas de oro.

Otra cita a ciegas, esta vez los protagonistas son aparentemente normales –no hay huevos colgando del cuello– pero lo que hacen no. Empiezan a jugar a Verdad o Prenda. A nivel bestia: Tocarle el culo a un motero, hacer guacamole con una teta o tatuarse una polla en la mejilla. Ese es el nivel.

Un equipo de básquet negro. Los jugadores están cohibidos por salir a la cancha, llena de blancos. El entrenador les convence que son superiores, fundamentalmente por la longitud de sus handers –unos 40cm. El partido resulta hasta que a uno de los jugadores blancos le hacen un placaje –¿eso es de básquet?– y van a la línea de falta. Resultado: Negros mandinga 103, blanquitos 1.

Ya casi llegamos al final de las historietas con un curioso gato, enamorado de su dueño y celoso de la novia de este. El gato se masturba, se mete un cepillo en el ohio mientras hace de voyeur de sus dueños treginando y tal. La moza se harta y acaba apaleando –sí, con una pala– el gato. El mozo elige al gato al final. Para que después digan que no hay hombres sensibles que aman –y son amados– por los animales.

Y fin, encuentran la Movie 43 tras activar un protocolo ultrasecreto del gobierno. Es el mismo niño hacker que les avisa de que han de desactivar el protocolo ultrasecreto o el mundo se destruirá. Hay que intentarlo, con el portátil, pero está a petar de virus y va más lento que el Internet Explorer de una abuela que se ha comprado un Acer.


Conclusión: Lo dicho, grano grueso. Pero menudo elenco de estrellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario