sábado, 9 de abril de 2016

Brutti, Sporchi e Cattivi

Ó burros, cerdos y gatos.

[Güarning!! Espoileros a tutiplén]

Estimado lector. Como bien sabe usted, el título traducido ya nos da un indicio de los personajes. Son feos, son sucios y son malos. Y además italianos [Es broma, respeto a los italianos, excepto en los restaurantes no italianos].

Pues bien, imagine el plan: Una barraca en un cerro de Roma. El patriarca, un lisiado [¿Aún se puede decir lisiado? Ah, vaya]. Y su madre, y sus hijos y las respectivas de los hijos y un número indeterminado de nietos enjaulados durante el día en un corral al aire libre. Y la abuela que vive enchufada a una máquina [En efecto, una tele]. Y los vecinos a cada cual más estrambótico. Y, entre todos ellos, un paquete con el dinero de la indemnización del patriarca, recibido por su lisiadura con cal viva. Vida y milagros de los Mazzatella.

El patriarca Mazzatella obsesionado con el dinero, la familia también. Todos enloquecidos, el uno por guardar su bien más preciado [Cambia de escondite más a menudo que su dueño de gayumbos]. El patriarca, además, no da palo al agua. Más bien da palo al vino. Muchos palos al vino que le venden una especie de hermanas de enlutadas que regentan una barraco-taberna. Y los hijos, bueno, uno roba en casas, el otro da tirones en moto con unos amigos moteros suyos, otro se trasviste, una la han puesto a encerrar a los pequeños en el redil y a servir en una casa bastante buena.

Ocurre un día que el brutto patriarca se encuentra con una brutta putana [mamelluda como le gustaban a Fellini, aunque la peli la firma su amigo Scola]. Y decide hacerse bígamo con ella. ¡Venga!, otra más dentro de la choza. Este es el desencadenante [si el fajo de billetes era el McGuffin] de lo peor. Todos a por el dinero, un intento de envenenamiento, un lavado de estómago con agua de mar y mancha de bici, el patriarca incendiando la choza con su familia dentro y alquilándola después a otra familia [por lo que parece igual de grande, brutta, sporca e cativa que los Mazzatella] y…


…Y bueno, igual que acaban las cosas italianas: Un largo viaje para quedar igual o peor [Es decir, dos familias amontonadas dentro de una choza en un cerro de Roma. Y la hija menor a punto de soltar una boca más].

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